José Herrera Plaza (IV): ‘Silencios y deslealtades’, con Salvador López Arnal

 

«A nadie con poder le interesa la verdad»

José Herrera Plaza

De la curiosidad y ansia por saber de Salvador López Arnal y el empeño e insistencia mostrados desde siempre por José Herrera Plaza, nace una nueva obra de carácter divulgativo; Silencios y deslealtades. El accidente militar de Palomares desde la Guerra Fría hasta hoy (Laertes, 2019). «¿Otro libro sobre Palomares?», se preguntará el despistado lector. «Tan necesario como el primero», habría que responderle. Tan necesario, de hecho, como todo lo escrito por Herrera contra el olvido institucional que pesa, como una eterna y enorme losa, sobre la pedanía almeriense, y que tan bellamente retratan los inmortales versos de la escritora almeriense María Enciso, plasmados en la obra que nos ocupa:

Almería del dolor y de la muerte
nombre simple de todos ignorado,
una esquina del mundo, silenciosa
viviendo su dolor, triste y callado.

Habría que resaltar, además, la necesidad de que el trabajo de Herrera fuese dado a conocer por una editorial de proyección nacional, ya que su libro anterior, Accidente nuclear de Palomares. Consecuencias (1966-2016), tuvo una repercusión limitada dado el carácter provincial de Arraez Editores. A este respecto, escribe Herrera: «Editar un libro desde un pueblo como Mojácar, en la periferia peninsular, ya es de por sí una muestra de moral, o de temeridad según se mire». (De responsabilidad y valentía, habría que añadir, por parte de quien es uno de los más vehementes defensores de la cultura popular del levante almeriense, el editor Juan Grima).

SILENCIOS Y DESLEALTADES.jpg

[Herrera Plaza, J. & López Arnal, S. Silencios y deslealtades. El accidente militar de Palomares desde la Guerra Fría hasta hoy. Editorial Laertes, 2019]

A Salvador López Arnal (Barcelona, 1954), profesor de matemáticas, periodista y escritor, lo conocemos por sus artículos en la revista El Viejo Topo y el sitio de información alternativo Rebelión. Su colaboración en las dos obras citadas en el post anterior con Eduard Rodríguez Farré quien presuponemos que lo introdujo por estos andurriales ⸺  lo presentan ante el lector desconocedor de su trayectoria como una persona de enorme sensibilidad ante lo nuclear. De su atenta lectura de Accidente Nuclear  parece gestarse la perplejidad y fascinación por Palomares, y su admiración por Herrera, con quien nunca se ha visto cara a cara. Pero López Arnal pasa a la acción (Dios los cría y ellos se juntan, sentencia el refrán popular) y propone una serie de entrevistas que se irían publicando en los medios de los que, como hemos dicho, es asiduo colaborador; Rebelión y El viejo topo [«Esa maldita bomba… Entrevista a José Herrera». El Viejo Topo, 350. Marzo 2017]. Esas conversaciones son la base de Silencios y deslealtades, y confieren el carácter divulgativo de la obra, y por ende, su cierta amenidad.

«Un ciudadano libre, informado, activo, indignado, en pie de rebeldía contra las injusticias. Incansable, un luchador imprescindible», escribe López Arnal en la Presentación que abre de Silencios… «Ya me ves, soy simplemente un francotirador, un lobo estepario, o solitario, como se le llama hoy día, que conoce la historia tanto como ignora las posibles estrategias de lucha», parece responderle, páginas después, José Herrera…

pic                    FICHA PRESENTACIÓN PICASSO

[Carteles de presentación de la obra (Librerías Picasso y  Editorial Laertes)]

Silencios y deslealtades se presentó en la Librería Picasso de Almería el pasado 18 de noviembre. Ofició el evento Andrés Sanchez Picón, otro reconocido investigador amante de esta tierra, y hermano del fallecido prematuramente Andrés Sánchez Picón (amigo personal de Herrera, con quien inició la aventura Flecha Rota, y a cuya memoria dimos cabida en este blog). La ausencia más notable fue, obviamente, la de Salvador López Arnal, a quien tenemos que agradecerle personalmente que nos permita reproducir a continuación el texto íntegro escrito para la ocasión por su puño y letra, y que Herrera leyó para deleite de los asistentes previamente al acto de presentación de la obra. Habrá tiempo (futuro) para hablar sobre Silencios… Escuchen, ahora pues, a Salvador:

Buenas tardes estimados amigos y amigas.
A la buena gente, decía Bertolt Brecht, se la percibe en que resulta mejor, mucho mejor, cuando se la conoce. A la buena gente, que además es sabia y comprometida, se la conoce en que, de acuerdo con Brecht, resultan mejores cuando les conocemos pero también por su tenacidad, por su solidez, por su hondura, que diría Simone Weil. Nos resultan imprescindibles y siempre se aprende de ellos, incluso en momentos de duda o cuando cometen algún error sin importancia.
Todo esto (y algunas cosas más) me ha sucedido a mí desde que empecé a relacionarme con José Herrera Plaza hace algo más de cuatro años. Sin conocerle personalmente, sin apenas hablar por teléfono con él, sin móviles (que no tengo) ni ‘Whatsapps’, nuestra relación ha sido esencialmente a través de correos electrónicos y a partir de entrevistas sobre su anterior libro: “Accidente nuclear de Palomares. Consecuencias (1966-2016)”, ¡una verdadera joya! Conversaciones sobre su libro, decía, y, más en general, sobre Palomares y aquel accidente atómico que debería haber conmocionado al mundo sobre la irracionalidad de aquella muy caliente guerra fría y sobre la peligrosidad que conllevaba ese equilibro del terror que ubicó a la Humanidad, en más de una ocasión, al borde al abismo (Añadido innecesario: seguimos situados en coordenadas similares, con la manecilla cercana a la hecatombe nuclear).
El libro que hoy se presenta ante ustedes, un libro en que figuro como coautor por la inmensa generosidad del amigo José, es una nueva demostración de su saber, de su conocimiento detallado y profundo de lo sucedido en enero de 1966 y de lo que ha seguido sucediendo todos estos años, hasta hoy mismo. No creo que haya mucha gente en el mundo-mundial, incluidos planetas próximos y lejanos, que tenga mayor conocimiento y mayor compromiso con lo sucedido. No sólo es eso desde luego: hay mucha sensibilidad humana de la buena, de la básica, de la esencial, en el pensar y hacer de Jose. Simone Weil, de nuevo, está muy cerca. Como en el caso de la filósofo francesa, la apuesta de Jose no es solo una apuesta por el saber, que también, sino por el actuar, por hacer, por ayudar a transformar la situación de la mejor forma posible para el territorio y la ciudadanía, pensando sobre todo en la más desfavorecida.
Desconozco el tiempo que ustedes pueden dedicar diariamente a la lectura del libro. Una sugerencia: pienso que es un mal plan de lectura un capítulo diario; reflexión, pausa y al siguiente. Sumando la presentación, el epílogo y la cronología, un mes de lectura aproximadamente. Si tienen la posibilidad de discutirlo con amigos/as y compañeros la ganancia está asegurada. Un seminario, presencial o telemático, coordinado por José sería un buen premio.
No piensen que es un ataque de inmodestia. Ya les he comentado que figuro donde figuro por la generosidad del autor.
Permítanme que recuerde también esta tarde a una persona, a un gran científico franco-barcelonés, a un amigo que es un verdadero maestro, a Eduard Rodríguez Farré, una de las personas que más me ha hecho y más me ha enseñado. Mi interés de adulto por lo sucedido en Palomares tiene en él y en su compromiso científico y poliético la causa desencadenante. No es casual, no lo es de ningún modo, que abramos el libro con una cita de este ciudadano republicano nacido en 1941 en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer, donde su padre, Eduardo Rodríguez, un médico madrileño represaliado por el fascismo, era responsable sanitario.
Me olvidaba: el título del libro, “Silencios y deslealtades”, un buen título, es altamente significativo y también, cómo iba a ser de otro modo, tiene en Jose su causa eficiente. Han habido mucho silencios que entre todos debemos romper y muchas deslealtades en las que no debería habitar nuestro olvido.
No les robo más tiempo. Los teloneros tenemos que dejar paso al plato fuerte de la noche: los Sirex deben dejar paso a los Beatles.
Permítanme enviarles para finalizar un abrazo muy, muy fraternal, más fraternal que nunca, desde esta Barcelona, la real, que aspira a estar donde siempre ha estado: al lado de las causas justas, no de cualquier causa, en defensa de la igualdad real, la fraternidad y la libertad, solidariamente al lado de ustedes, ciudadanos de una comunidad española que tanto ha hecho por esta tierra y que sentimos tan parte de nosotros. Ningún muro-Estado podrá separarnos. Más unidos, cercanos y amigos que nunca. ¡Hasta la justicia y veracidad siempre!
Salvador López Arnal
Barcelona, octubre de 2019

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